| Inauguración:
23 de Enero de 2010

Elena Asins
Blanco/Blanco (Serie Dolmen).
Madera Lacada. 80x80cm

Manuel Barbadillo
Airona. 1979
Acrílico s/lienzo. 120x120cm
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En 1968, los esfuerzos
de la informática para dar a conocer sus posibilidades y para conseguir
cuotas de mercado en España se aliaron con la Universidad de Madrid
que creó su Centro de Cálculo. Allí coincidieron
Elena Asins (Madrid, 1940) y Manuel Barbadillo (Cazalla de la Sierra,
Sevilla, 1929-Málaga, 2003).
En abril de ese mismo
año, el Centro de Cálculo organizó el Seminario de
Arte y Ordenador que supuso un hecho fundamental en la vida artística
nacional ya que en el Centro de realzaron los primeros experimentos sobre
la creación artísticas por computador que se llevaron a
cabo en Europa y quizás en el mundo.
Fue Manuel Barbadillo al que con su trabajo llevó
a cabo la obra fundamental del Seminario ya que su propio lenguaje artístico
estaba articulado y maduro para ello. A pesar de que carecía de
formación en matemáticas superiores -se había licenciado
en Derecho- su trabajo artístico le hizo intuir las posibilidades
encerradas en aquellas máquinas, incansables calculadoras de combinatorias.
Durante diez años, hasta 1979, primero en aquel Centro de Cálculo,
después con el ordenador personal, prosiguió su exploración
de la forma sobre unos módulos que sólo se diferenciaban
de los primeros por pequeñas alteraciones. El resultado fue una
larga serie en la que cuatro formas se enfrentan entra sí. Al ritmo
de la primera época se añade un juego de simetrías
múltiples que llenan el espacio del cuadro y que generan un doble
movimiento: hacia el interior del lienzo y hacia el muro que lo rodea.
Para Elena Asins el revulsivo artístico del Centro
de Cálculo y en especial de sus Seminarios supuso el inicio de
un camino que se prolongaría en los años setenta con las
enseñanzas del profesor Bense en el ámbito de la semiótica
y la gramática generativa y que culmina, en los años ochenta,
con la investigación sobre la creación generada por ordenador.
Su obra caracterizada
por el rigor geométrico, la ausencia de paralelismos con la realidad
y la gran trascendencia del concepto hacen de ella, además de una
figura fundamental del arte normativo español, la única
artista española propiamente conceptual
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